
Con una inversión cercana a los 650.000 euros, Noruega planea poner en marcha dos tecnologías de captura y almacenamiento de carbono post combustión.
Esta innovadora tecnología, busca enterrar de manera segura los gases de efecto invernadero a grandes profundidades, y de alguna forma devolver los gases de vuelta a la tierra.
Esta instalación será la única capaz de probar exhaustivamente los gases de escape de dos fuentes cercanas, una planta de calor combinado y electricidad de 280 MW y la refinería de Mongstad, de 10 millones de toneladas anuales. Las dos producen gases de combustión con distintos contenidos de dióxido de carbono (CO2), alrededor del 3,5 y del 13 por ciento, respectivamente.










