30 de mayo de 2014

Los 3 mejores viñedos orgánicos en Chile


La cultura chilena y la enología son conceptos que no pueden separarse. Todo viajero que visita este maravilloso país, aprovecha para probar los mejores vinos a precios muy cómodos y, si viene entre enero y mayo, visitar un viñedo es uno de los planes más interesantes y divertidos que ofrecen las viñas de Chile.

Pero hay un factor que pocos tomamos en cuenta a la hora de escoger un lugar determinado para hacer nuestro recorrido: la calidad de los procesos de cultivo y cosecha que llevan a cabo. En este mundo globalizado y casi sobre informado, no es un secreto para nadie que el uso prolongado de químicos es nocivo tanto para la salud de quienes consumimos el producto como para la tierra. Es por esto que, aunque el uso de productos naturales implique mayores costos y ciclos prolongados de cosecha, hay algunas empresas responsables que prefieren esta opción como una medida comprometida e, incluso, reconocida a nivel internacional.

Así que si está planificando su viaje a Chile y a sus viñedos, le recomendamos que tome en cuenta estas sugerencias:

Emiliana
Es un referente a nivel nacional al ser la primera empresa que opta por procesos y tecnologías limpias. Su historia comienza a inicios de los años 90, cuando se embarcan en esta aventura de continuar con una tradición chilena, pero de manera consciente y respetuosa con el medio ambiente. Siguiendo su línea innovadora, en el 2001 fueron la primera viña del país en adoptar los estándares internacionales de cuidado y protección del medio ambiente, a través de la certificación ISO 14.001. Esta trayectoria les ha valido varios reconocimientos a nivel nacional e internacional, no solo como una institución responsable, sino como productor de vinos de la mejor calidad.

Los campos de Emiliana se encuentran en la zona central del país, en los valles de Casablanca, Maipo, Chachapoal, Colchagua y Bío Bío. Si quieres visitarlos, la mejor alternativa es viajar a Santiago y desde allí contactar a la empresa para organizar los tours experimentales. Estos incluyen recorridos por las viñas, avistamiento de flora y fauna, almuerzo o picnic, y degustación de otros deliciosos productos como quesos, chocolates y otras delicias orgánicas.

Cono Sur
Comparada con algunas de las más reconocidas empresas vinícolas, Cono Sur es relativamente nueva y gracias a esto inició sus actividades con innovación, como la plantación de la vid viognier. Luego de operar 7 años con tecnologías regulares, en el 2000 se vuelcan hacia el cultivo orgánico y comienza su gran trayectoria como uno de los pocos viñedos que cumplen con los rigurosos estándares de calidad y sostenibilidad ambiental y social en Chile. De hecho, en el 2007 fueron la primera plantación en el mundo en obtener el certificado CarbonNeutral® delivery, al neutralizar las emisiones de CO2 producidas por el despacho marítimo de sus vinos.

En la actualidad, se encuentran en los valles de Curicó, Cachapoal, Maipo y Limarí, este último ubicado cerca de una de las ciudades favoritas de los chilenos para disfrutar de las vacaciones de verano. Así que si está de visita por Chile, sería una buena idea salirse de los recorridos tradicionales y visitar La Serena, un destino famoso por sus playas y su centro histórico. Si bien los recorridos turísticos no parecen ser el fuerte de Cono Sur, una botella de sus diferentes clases de vinos orgánicos siempre será un buen regalo para llevar a casa.

Sol y Viento
Su historia se remonta a inicios del siglo pasado, cuando el señor Secundino Gil llegó desde Navarra (España) buscando campos ideales para iniciar su cultivo de vides. Los encontró en el ahora famoso Valle del Maipo, ubicado a pocos kilómetros de Santiago, y desde entonces la producción de buenos vinos es una tradición familiar. Actualmente, cuentan con un proyecto insignia: el cultivo orgánico de uvas de la variedad Cabernet Sauvignon. “El resultado es el cultivo de viñas en estrecha relación con su suelo, de la forma más natural posible y con una mínima intervención humana, para la obtención de uvas sanas y maduras”.

Sus recorridos turísticos incluyen paseos por lo que alguna vez fue la residencia de la familia Gil Ferrer, así que podrán apreciar construcciones históricas y entender las dinámicas que regían la cotidianidad de las familias hace más de un siglo. Por supuesto, el plato fuerte son las visitas guiadas a los cultivos orgánicos y los espacios de procesamiento y producción de vinos, donde se entienden a fondo las herramientas y tecnologías limpias que caracterizan su actividad. Estos tours se planifican desde Santiago, la cosmopolita ciudad que de seguro será el centro de operaciones durante su viaje a Chile.

Por: Camila Franco

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