25 de enero de 2014

Mortalidad infantil y Minirenovables

Cocina de leña mal ventilada. Foto: Blog Doble Dividendo
Cocina de leña mal ventilada. Foto: Blog Doble Dividendo
Entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio se citaba la necesidad de reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la mortalidad de niños menores de cinco años. En el año 2012, los datos arrojaban un descenso del 47%. En el estudio de las causas de la mortalidad, UNICEF cita en primer lugar a la neumonía.
Una neumonía causada en los países en desarrollo en casi un 50% por la inhalación de aire contaminado en el interior de la casa, según estima la OMS. Cerca de 3000 millones de personas en el mundo aún siguen cocinando y calentando su casa usando estufas o chimeneas, que en su mayoría se nutren de la quema de madera o excrementos de animales y en determinados casos de carbón. Pero todas ellas con unos importantes problemas de evacuación exterior.

Diversas iniciativas se han venido realizando para paliar esta situación. Entre ellas cabe destacar la “Global Alliance for Clean Cookstoves”. Un conglomerado público-privado con acción mundial que busca proteger el medio ambiente y salvar las vidas de los colectivos más afectados por esta problemática, las mujeres y los niños menores de cinco años, mediante la difusión de estufas de cocina más eficientes y limpias.
La electricidad en el mundo
La consecución de este objetivo está en buena parte sustentanda en la existencia de una energía que pueda contribuir a la instalación de sistemas de calefacción o de cocina más limpios. En los países desarrollados esa función la cumple la electricidad, pero en determinados países, y dentro de ellos en regiones muy remotas, la extensión de un sistema de transporte para la electricidad centralizado, revierte una enorme dificultad por los costes económicos asociados y las dificultades técnicas asociadas a la orografía del territorio. Ello lleva a que la electricidad sólo cubra en el año 2010 al 77,6% de la población mundial, dejando al resto sin la misma.
Tal es el caso de un país como Nigeria, con uno de los índices más altos de mortalidad infantil, cuya cobertura eléctrica de su población se hallaba en un 50,3%. En Nigeria, al igual que otros países subdesarrollados de África o Asia Oriental, se observa que la participación de las energías renovables en la generación de electricidad se encuentra en tasas muy bajas, en algunos casos cercanas al cero, con la única excepción de la generación hidráulica.
Las minirenovables y autoconsumo como solución
Instalación de minigrid. Foto: http://ies.lbl.gov/
Instalación de minigrid. Foto: http://ies.lbl.gov/
En definitiva, el largo recorrido que aún pueden tener las energías renovables en estos países y la dificultad para llevar la red eléctrica a determinadas zonas, abre vías parasoluciones alternativas como son las “minigrid” basadas en las minirenovables o el autoconsumo propiamente dicho.
Estas se definen como una fuente de energía inferior a 3MW sustentadas principalmente en generación eólica, solar e hidráulica y desconectadas de la red principal de energía eléctrica, creando un circuito cerrado que produce y consume su propia electricidad.
La Agencia Internacional de la Energía calcula que un 70% de las áreas rurales sin electricidad necesitarán la instalación de minirenovables para conseguir su electrificación en el medio plazo.
Entre sus ventajas está el hecho de que puede ser desarrolladas de una forma más rápida que una solución basada en redes centralizadas, así como la creación de empleo y tejido empresarial local y el incremento de la estabilidad y la seguridad de abastecimiento para la red eléctrica en general. Esta última ventaja es importante, pues en casos como el sudafricano en el año 2004 las soluciones minigrids no se materializaron dada la inseguridad que les producía a los inversores que pudiera llegar la red eléctrica una vez instaladas las minirenovables, porque no se comprendió que en ese caso concreto éstas podían llegar a ser complementarias.
Y es precisamente en estos proyectos, no ya en los posibles condicionantes técnicos sino en la financiación e inversión, donde se halla una importante desventaja. Principalmente porque la construcción y el mantenimiento de las mismas, ya sea realizada por una cooperativa, una empresa de servicios públicos o una empresa privada, conllevan problemas que van desde la posible falta de experiencia en la gestión de los mismos, la posibilidad de no aprovechamientos de las economías de escalas o los costes asociados, no del todo conocidos dada la novedad de los proyectos.
Instalación minigrid en el Congo. Foto: http://www.studer-inno.com/
Instalación minigrid en el Congo. Foto: http://www.studer-inno.com/
Con todo ello, en el sudeste asiático encontramos casos de éxito como el de Filipinas, dónde se ha concedido a empresas privadas por 15 años la construcción y explotación de estas minirenovables, alentadas con la creación de diversas subvenciones para igualarlas al precio de mercado.
Finalizando, podemos discernir que las minirenovables basadas en el autoconsumo son en muchas zonas del mundo, y pueden ser en determinados países, una solución viable y limpia para la generación eléctrica. Y ello puede ayudar a crear unas condiciones de vida más saludables para millones de persona y, por tanto, salvar vidas.
Bibliografía
Banco Mundial. Acceso a la electricidad (% de población)
Organización Mundial de la Salud.  Indoor air pollution and health
Renewable Energy and Energy Efficiency Parnertnship. The history of mini-grid development in developing countries
UNICEF. Levels & Trends in Child Mortality. Report 2013.
* José Antonio Hidalgo es Licenciado en Economía, Master en Economía y Desarrollo por la Universidad de Sevilla e Investigador colaborador de la Cátedra de Economía de la Energía y del Medio Ambiente.

Publicado en fundrogertorne.org 

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