
Estamos acostumbrados a resolver el tema de la habitabilidad confortable de cualquier edificación en base de energía, por ejemplo, si queremos tanto en verano como en invierno, que nuestra casa posea una temperatura agradable, el planteamiento suele ser qué potencia debe poseer la caldera o el equipo de aire acondicionado, un error típico que solemos cometer, ya que que si bien esto es parte de la solución, es la última en una cadena interconectada que comienza con el correcto diseño del edificio.
En esta ocasión nos centraremos en el primer ingrediente: el correcto diseño de los edificios, o lo que se llama comúnmente como “Arquitectura Bioclimática”.
Los conceptos en los que se basa la arquitectura bioclimática combinan conocimientos milenarios –como encalar las fachadas, buscar el abrigo del suelo, buscar la orientación correcta, cerrar toda la vivienda al paso de aire y luz durante el día en verano y ventilar por la noche, etc.- con otros nuevos basados en la generación energética, recuperación de aguas, etc.

















