28 de abril de 2016

Contacto con la naturaleza y salud infantil: una relación indisociable

Silvia_Collado_Jose_Antonio_Corraliza
Portada del llibre.
Vivimos en un mundo urbanizado. Según un reciente informe de Naciones Unidas sobre el estado de las ciudades, la inmensa mayoría de las personas a nivel mundial vive en grandes urbes. Y esta tendencia se ha intensificado en los últimos años[i]. Una de las consecuencias del estilo de vida actual en la sociedad occidental es el alejamiento cada vez más acusado que las personas tenemos de la naturaleza. En relación a los niños y niñas, diversos investigadores han señalado las consecuencias negativas que la desconexión de la naturaleza tiene para su salud física (por ejemplo, el aumento de las tasas de sobrepeso infantil) y psicológica (como el incremento de los trastornos por déficit de atención e hiperactividad). Pero, además, el creciente distanciamiento de la naturaleza repercute negativamente en la calidad de las relaciones sociales infantiles y en el desarrollo de estilos de vida respetuosos con el medio ambiente.

Este conjunto de consecuencias negativas han sido recogidas por el periodista Richard Louv en el término Trastorno por déficit de naturaleza[ii]. Todo lo anterior nos lleva a preguntarnos si el contacto con la naturaleza es tan necesario para los niños como intuitivamente se afirma. Con el objetivo de responder a esta cuestión, José Antonio Corraliza (Universidad Autónoma de Madrid) y la autora de este texto hemos llevado a cabo una serie de investigaciones con casi 2.000 niños de entre 6 y 13 años, de áreas rurales y urbanas. Partiendo del enfoque de la Psicología Ambiental[iii], estos trabajos se centran en los efectos positivos que las experiencias directas e indirectas (por ejemplo, a través de conversaciones con los padres) de contacto con la naturaleza tienen tanto para el bienestar de los niños y niñas como para la promoción de hábitos de vida sostenibles.
Los principales hallazgos de estos estudios han sido recogidos en el libro Conciencia ecológica y bienestar en la infancia[iv], publicado recientemente. La obra deja atrás el enfoque negativo de la psicología, centrado en los perjuicios que aparecen de falta de experiencias positivas en la naturaleza, y focaliza la atención en los beneficios derivados del contacto con el medio natural para la población infantil. En el libro se combina la discusión de teorías relevantes en el ámbito de la psicología ambiental y la educación ambiental con la ampliación del conocimiento científico a través de los resultados de los diversos trabajos de investigación. Los principales hallazgos son:
  • La cantidad de naturaleza cercana al lugar de residencia de los niños y niñas les ayuda a afrontar eventos estresantes, tales como que sus padres discutan delante de ellos.
  • El nivel de naturaleza cercana al centro educativo y dentro del mismo promueve mecanismos de restauración del equilibrio psicológico lo cual ayuda a los niños, entre otras cosas, a poner los problemas diarios (por ejemplo, no tener tiempo para hacer los deberes) en perspectiva y, en consecuencia, sufren menores niveles de estrés.
  • Los niños reconocen los beneficios psicológicos ligados al contacto y/o contemplación de la naturaleza, evaluando más positivamente los patios escolares con mayor presencia de elementos naturales que aquellos que no tienen naturaleza.
  • La experiencia prolongada en entornos naturales, por ejemplo a través de campamentos de verano, deriva en un incremento de las actitudes a favor del medio ambiente de los niños, así como en mayores intenciones de llevar a cabo conductas sostenibles.
  • El bienestar psicológico producido por el contacto con la naturaleza promueve en los niños la realización de conductas respetuosas con el entorno natural, como por ejemplo reciclar.
La conclusión principal que se desprende de los resultados de la obra es que las experiencias positivas en entornos naturales tienen un doble efecto positivo. Por un lado, el contacto frecuente de los niños y niñas con la naturaleza les ayuda a estar mejorreduciendo sus niveles de estrés percibido, aumentando su capacidad de afrontar eventos adversos, restaurando su equilibrio psicológico y, en definitiva, incrementando su bienestar. Paralelamente, la exposición a entornos naturales insta a la población infantil a ser mejor, promoviendo estilos de vida sostenibles, a través de un incremento en las actitudes y comportamientos a favor del medio ambiente.
Es precisamente la citada combinación de efectos positivos, estar mejor ser mejor, la que pone de relieve la importancia de proporcionar a los niños y niñas oportunidades de relación directa con la naturaleza. Las familias y colegios, principales agentes de socialización en la infancia, tienen en sus manos la posibilidad de mejorar la calidad de vida de los más pequeños, despertando en ellos la curiosidad y necesidad de exploración del medio natural. A su vez, iniciativas como las llevadas a cabo por la Fundació Roger Torné, que facilitan el juego libre en la naturaleza a niños y niñas de escasos recursos, contribuyen enormemente al desarrollo saludable de los más pequeños.
  • [i] UN-Habitat (2010). State of the World’s Cities 2010/2011: Bridging the Urban Divine.
  • [ii] Louv, R. (2008). The last child in the woods. Algoquin Books:Chaspel Hill NC.
  • [iii] Disciplina que encarga del estudio de la relación persona-ambiente
  • [iv] Collado, S. y Corraliza, J. A. (2016). Conciencia ecológica y bienestar en la infancia. Efectos de la relación con la Naturaleza. Madrid, España:  EDITORIAL CCS (Colección CAMPUS)

Publicado en: fundrogertorne.org

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