11 de febrero de 2016

¿Cómo afecta a la salud infantil el Acuerdo de París?

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Ilustración: Camil Armas Rocha (Escola Massana)
Tras las sesiones mantenidas por la Conferencia de las Partes entre el 3 de noviembre y el 11 de diciembre de 2015, el 12 de diciembre de 2015 fue aprobado el Acuerdo de París. No obstante, este debe ser firmado por las partes a partir del 22 de abril de este año en la sede de Naciones Unidas en Nueva York y no entrará en vigor hasta que 55 países que representen al menos el 55 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hayan depositado sus instrumentos de ratificación.

¿Cómo se aplicará el Acuerdo de París?
El Acuerdo de París ha sido refrendado por 195 naciones, conscientes de las graves consecuencias que tienen las altas concentraciones de gases de efecto invernadero en la salud humana.
Este Acuerdo subraya la importancia de mantener controlado el aumento de la temperatura por debajo de los 2oC respecto a los niveles preindustriales e incluso lograr no alcanzar aumentos superiores a un 1,5oC a finales de este siglo.
Para ello, las naciones deben seguir una hoja de ruta que les permita contener lo antes posible el crecimiento de los GEI. En este caso, se reconoce que dicho esfuerzo no ha de ser equivalente para los países desarrollados y en desarrollo, permitiendo a éstos últimos que adquieran un compromiso acorde con su grado de desarrollo.
Un aspecto importante del Acuerdo de París es la importancia otorgada a los sumideros y reservorios de GEI, fomentando su conservación e incluso su crecimiento. En definitiva se trata de que los países alcancen un equilibrio entre las emisiones antropogénicas y la absorción de las mismas por los sumideros, tales como por ejemplo, los bosques.
Asimismo, el Acuerdo de París insta a las naciones a desarrollar medidas de mitigación y adaptación a los cambios provocados por el cambio climático. Especialmente se pide apoyo financiero a los países desarrollados. Por otra parte, se destaca la importancia de la innovación tecnológica como mecanismo de mitigación y adaptación.
El Acuerdo de París plantea la necesidad de mejorar la educación, formación, sensibilización y participación y acceso del público a la información sobre el cambio climático.
¿De qué forma afecta este acuerdo a la salud respiratoria infantil?
En primer lugar, el compromiso de las naciones para reducir sus emisiones de GEI es el principal factor que puede contribuir a reducir y mitigar el impacto del cambio climático en la salud. Muchos estudios e informes han destacado, con carácter previo a dicho acuerdo, los efectos directos e indirectos que el cambio climático puede provocar en la salud humana.
No obstante, a pesar de que el acuerdo incluye un mecanismo de revisión de los compromisos adquiridos por las naciones, sus incumplimientos no serán sancionados. De ahí que exista el peligro de que las naciones no alcancen finalmente los objetivos planteados en el Acuerdo.
En segundo lugar, la promoción de sumideros para la absorción de las emisiones de GEI puede contribuir también a mejorar la salud respiratoria infantil. Los sumideros o reservorios absorben las emisiones de GEI y por tanto, en aquellas zonas donde se encuentran pueden paliar los efectos del cambio climático, pudiéndonos beneficiar todos de ello ya que se trata en definitiva de un problema global. Por otra parte, el Acuerdo de París anima a las naciones a mantener e incluso aumentar dichos sumideros, incluyendo los bosques, y evitando la deforestación. Todo ello puede contribuir a la salud respiratoria ya que, nuestro contacto con la naturaleza favorece la salud respiratoria, pero sobre todo, la de las personas con afecciones respiratorias, especialmente los niños.
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El contacto con la naturaleza beneficia a la salud infantil.
En tercer lugar, el Acuerdo de París ha reforzado otras acciones locales de lucha contra el cambio climático. En concreto, la Agenda de Acción Lima-París incluye acciones de más de 7000 ciudades en más de 100 países que representan el 32% del PIB mundial. En estas ciudades se han puesto en marcha numerosas iniciativas para contribuir a la lucha contra el cambio climático.
Debemos tener en cuenta que en las ciudades se concentran aproximadamente el 15% de la población mundial y en ellas podemos encontrar las principales actividades generadoras de la contaminación, tales como el transporte, la industria, los residuos, etc.
De hecho, buena parte de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares de la población más vulnerable a la contaminación, los ancianos y niños, son provocadas por la contaminación del aire en las ciudades. Esto es debido principalmente al alto grado de concentración de los contaminantes en las mismas.
Por este motivo, las acciones locales pueden ser más fácilmente visualizadas y por tanto, más valoradas por los ciudadanos, y pueden redundar en un beneficio directo para la salud respiratoria de los niños y ancianos.
El papel de la divulgación en la lucha contra el cambio climático
Tal y como se señala en el Acuerdo de París, es necesario realizar un esfuerzo en el ámbito de la educación y la sensibilización. Un consumo responsable y sostenible, que permita mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo de energías fósiles puede ser determinante. Asimismo, se sugiere la necesidad de que la información sobre los efectos del cambio climático sea de libre acceso para la población.
En este ámbito, las instituciones públicas y privadas de ámbito local y regional pueden desempeñar una importante labor. La actividad de divulgación en el ámbito medioambiental que realiza la Fundació Roger Torné es un ejemplo de ello. No se trata de proporcionar esta información de manera alarmista, sino por el contrario, contribuir a divulgar y a ofrecer toda la documentación científica disponible.
Con todo ello el Acuerdo de París, refrendado por 195 países, es sin duda un buen punto de partida para la acción. Se trata de un problema global que afecta de forma distinta a las naciones, aunque todas ellas comparten su interés en combatir los efectos nocivos que el cambio climático provoca sobre la salud humana.
El objetivo último de la lucha contra el cambio climático es lograr un desarrollo sostenible, que permita el crecimiento actual sin comprometer a las generaciones futuras.

Por  el 5 de febrero del 2016.
Publicado en fundrogertorne.org

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