30 de junio de 2015

Una mirada a la salud respiratoria desde las instituciones

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Turbinas de energía eólica. Foto: Pauloa Brandao (vía Flickr)
La diferencia determinante que explica el distinto grado de desarrollo entre los países está en las instituciones que prevalecen en cada caso; este fue el mensaje que publicaron los economistas Daren Acemoglu y James Robinson en 2008. Ambos gozan de posiciones académicas bien reputadas, el primero en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y el segundo en la Universidad de Harvard. La suya es, por supuesto, una visión institucionalista de las cosas que para nada es desconocida, y basta para ello revisitar al también economista Gunnar Myrdal. Pero su afirmación goza ahora de un soporte empírico que lo hace más robusta. Reconozco que cada vez que escribo en estos términos recuerdo los seminarios y charlas con el socioecólogo Ramón Folch, quien gusta traer a colación la frase del físico y matemático Lord Kelvin que sostenía que el conocimiento científico, si no está cifrado, no es plenamente satisfactorio.


Un país como España, pues, puede tener la misma normativa legal en materia de calidad del aire en todas sus zonas pero en cada una probablemente se goce de una eficacia diferente según las instituciones que geográficamente influyan. Así las cosas, un entramado más tupido e influyente de instituciones preocupadas por los problemas asociados a la salud respiratoria actuará como catalizador de la eficaz aplicación del marco normativo. También servirá de cualificado observador de los desajustes y aciertos de la batería de medidas puestas en desarrollo, señalando las fortalezas y las debilidades que ayuden a la mejora de las medidas  en vigor.
De todo esto se ha hablado en el Workshop de Economía de la Energía y de Políticas Públicas que cada año organiza en la Universidad de Sevilla la Cátedra de Economía de la Energía y del Medio Ambiente que patrocina la Fundació Roger Torné y que también cuenta con el apoyo del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales y el Departamento de Análisis Económico de esa universidad. El último encuentro se celebró entre los días 10 y 12 de junio, y en  él se han dado cita expertos venidos de la Universidad Rovira i Virgili, de Castilla-La Mancha y de Oviedo, aparte de la propia universidad hispalense.
De entre las intervenciones, destaca, desde luego, la exposición de los resultados que siguen reforzando el vínculo entre las políticas energéticas, la contaminación y la salud respiratoria. En esta ocasión se trató de una investigación realizada por las Dras. María Pablo-Romero, Rocío Yñiguez y Rocío Román junto con el Dr. Antonio Sánchez-Braza. Esta investigación es sumamente oportuna habida cuenta de la cercana Cumbre de París que puede diseñar el acuerdo internacional que sustituya al Protocolo de Kyoto. En esta línea varios investigadores de la Cátedra ya han advertido de los riesgos de tomar la intensidad de carbono (cociente entre las emisiones de dióxido de carbono y el PIB) como un indicador clave para la mitigación de las emisiones. El habitual crecimiento rápido del PIB en los países emergentes por encima del ritmo de crecimiento de las emisiones puede permitir alcanzar cómodamente objetivos obligatorios en términos de intensidad de carbono sin cambios significativos en el mix energético o en la tecnología.
Otros resultados interesantes vinieron de la mano de la investigación de Rocío Román y María José Colinet centrada en los determinantes de la demanda energética en España. Una investigación que ha destacado el papel de la evolución de la eficiencia energética en el comportamiento del consumo de energía precisamente después de la aprobación de la Directiva Europea de Eficiencia Energética en 2012.
Relevantes fueron también los hallazgos presentados por el Dr. Manuel Ordóñez sobre los determinantes principales de las emisiones de CO2 en España, hallazgos que se desprenden de un trabajo conjunto con los Dres. José Manuel Cansino y Rocío Román y que representa uno de los primeros resultados del Proyecto de I+D+i que el Ministerio de Economía y Competitividad ha aprobado para el grupo de investigación que patrocina la Fundación Roger Torné. El Dr. Ordóñez subrayó que los cambios operados en el mix energético español junto con el descenso de la intensidad de uso energético explica la reducción en las emisiones de CO2 en España incluso antes del comienzo de la crisis en 2008.
El Workshop sirvió también para la presentación de otros dos trabajos relacionados con la demanda de energía. El primero de ellos, realizado por los Dres. Sánchez-Braza y Pablo-Romero, analiza la relación entre crecimiento económico y consumo de energía productiva en 38 grandes economías. El segundo, realizado por la Dra. Pablo-Romero junto con investigadores de la Universidad de Coimbra, ofrece una estimación del consumo de energía por el sector del transporte, un sector productivo que resulta clave cuando se analizan los responsables principales de emisiones de CO2Analizar la forma en la que el sector del transporte puede reducir su consumo de energía, principalmente la de origen fósil, es crucial para conseguir una mejor calidad del aire.
El seminario se cerró con la intervención del Dr. Antonio Álvarez-Pinilla, de la Universidad de Oviedo,  quien enfatizó la importancia de instituciones como la Fundació Roger Torné. Porque, como hemos dicho al principio, aunque la normativa de calidad ambiental sea la misma en amplias zonas, la influencia de instituciones interesadas en un problema específicocomo la salud respiratoria explica la diferente eficacia con la que la misma norma se aplica. A veces no es fácil ver esa relación, pero como señalábamos al principio, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y en la Universidad de Harvard, significados investigadores lo tienen meridianamente claro.

Publicado por  el 16 de junio del 2015.
Publicado en fundrogertorne.org

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