12 de febrero de 2014

Actividad física al aire libre: sí, pero ¿dónde?

Artículo de la serie “Actividad física y salud infantil”, una información 360º sobre cómo influye en la salud de los niños y niñas el juego y el ejercicio físico. En este artículo Anna Boluda entrevista aJordi Ribas, presidente de la Associació Catalana d’Especialistes en Medicina de l’Educació Física i l’Esport, a Mark Nieuwenhuijsen, investigador del CREAL y a José Antonio Corraliza, Catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid para abordar la cuestión: ¿qué pasa si el aire donde se realiza la actividad física presenta niveles de contaminación elevados?
No hay duda de que la actividad física es beneficiosa para la salud de niños y adultos y los expertos recomiendan, siempre que sea posible, hacerla al aire libre. Pero ¿qué pasa si este aire presenta unos niveles elevados de contaminación atmosférica? ¿Cómo podemos evitar las zonas o días más peligrosos? ¿Qué beneficios añadidos tiene hacer ejercicio en contacto con la naturaleza?
De todo ello hablamos en este reportaje.
Más deporte, más ventilación, más contaminación
Correr en plena ciudad. Foto: neekoh.fi (vía Flickr)
Correr en plena ciudad. Foto: neekoh.fi (vía Flickr)
“Cuando hacemos deporte consumimos más oxígeno y, por tanto, incrementamos muchísimo nuestra ventilación. Además, no aumentamos sólo la ventilación nasal, que es la que filtra mejor las partículas, sino que normalmente respiramos también por la boca, lo que facilita la entrada de partículas nocivas sin ningún filtro”, afirma Jordi Ribas, jefe de estudios de la Escuela de Medicina del Deporte de la Universitat de Barcelona y presidente de la Associació Catalana d’Especialistes en Medicina de l’Educació Física i l’Esport (ACEFEMIDE). Y la inhalación de partículas en suspensión tiene efectos en los pulmones, la sangre, el corazón, el cerebro y el sistema vascular, según se señala en el estudio TAPASque se realiza en el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL).

Por ello, en momentos de alta contaminación atmosférica está contraindicado hacer deporte al aire libre en las zonas urbanas. En algunas ciudades de Chile o de China, por ejemplo, las autoridades recomiendan que los niños lleven mascarillas e incluso se suspenden las clases de educación física en los días más críticos de polución del aire. Aquí habitualmente no llegamos a niveles tan alarmantes pero los expertos destacan que es importante tomar ciertas precauciones.
Predicción de contaminación y otras medidas imprescindibles para el deportista urbano
“La opción ideal es hacer deporte al aire libre pero en zonas que no sean urbanas, con grados de contaminación atmosférica más bajos”, dice Jordi Ribas. “Correr por ciudad, por ejemplo, no es lo más adecuado pero es lo más cómodo para muchas personas. Y si hay que desplazarse para hacer deporte, mucha gente deja de hacerlo”.
Lo más importante a la hora de decidir hacer deporte en un área urbana, pues, es saber los niveles de contaminación de ese aire. “Sería muy recomendable que cuando los medios de comunicación dan la información meteorológica ofrecieran también la previsión de niveles de contaminación que puede haber en diferentes zonas, como ya se hace en otros países. Cada vez hay más gente que hace deporte por la ciudad y deberían tener la información para, como mínimo, saber si deben abstenerse los días de mayor riesgo”, dice Jordi Ribas.
Pronóstico de la Calidad del Aire del 6/2/2014 por el sistema Caliope
Pronóstico de la Calidad del Aire del 6/2/2014 por el sistema Caliope
Por ahora, sin embargo, aquí no es habitual dar así esta información, pero cada vez hay más maneras de encontrarla. Por ejemplo, en Cataluña se pueden saber los niveles reales de contaminantes registrados y el pronóstico de calidad del aire. También hay datos prácticamente en tiempo real en Madrid y en todo el País Valenciano, y en algunas otras comunidades autónomas. E incluso se puede consultar la información a través deaplicaciones para móviles. Normalmente, más allá de las cifras, todas estas páginas ofrecen indicadores muy claros: de color verde cuando la calidad del aire es buena, amarillo cuando es regular y rojo cuando es más mala.
Además de evitar los días con contaminación más elevada, es muy importante huir de las calles y rondas con mayor volumen de vehículos porque, tal y como explica Mark Nieuwenhuijsen, investigador del CREAL, “en general los niveles de contaminación atmosférica son muy elevados al lado de las vías con mucho tráfico pero bajan significativamente a partir de los cien metros de distancia. A cien o ciento cincuenta metros los niveles ya son los mismos que en cualquier zona de una ciudad, que aun así pueden ser todavía bastante altos en ciudades como Barcelona o Madrid, pero el riesgo más importante se encuentra justo al lado de las grandes rondas y avenidas”.
Y, sobre todo en verano, hay que elegir las primeras horas de la mañana y evitar las demás calor, especialmente en el caso de niños y personas mayores, tanto por la temperatura y el riesgo de deshidratación como por los niveles de ozono troposférico, que acostumbran a subir a partir del mediodía.
Deporte en interior, ¿una posible alternativa?
Si el aire de la calle presenta altos niveles de contaminación, una alternativa puede ser optar por espacios interiores, pero también con ciertas precauciones. “Si la sala deportiva está bien acondicionada es más conveniente hacer deporte aquí que en la calle, pero hay que asegurarse de que la humedad relativa y la temperatura son adecuadas. Debemos pensar que cuando hacemos deporte producimos calor y normalmente lo eliminamos mediante la sudoración. Si hay mucha humedad o temperaturas muy elevadas se incrementa mucho la temperatura corporal. Por eso debemos elegir espacios bien ventilados, aunque sean en el interior, y con temperatura controlada”, indica Ribas.
Bici en la ciudad. Foto: Gabriel Gama (vía Flickr)
Bici en la ciudad. Foto: Gabriel Gama (vía Flickr)
Mejor hacer deporte que no hacer
“En cualquier caso, si ponemos en una balanza los riesgos y beneficios para la salud de hacer deporte, aunque no sea en las condiciones idóneas, la balanza siempre se inclina clarísimamente a favor de la práctica deportiva. Y cuanto más deporte se haga, mejor”, concluye Ribas.
Así lo demuestra un estudio publicado por el Colegio Americano de Medicina del Deporte, que indica que el efecto protector que el ejercicio tiene sobre los pulmones puede inhibir parcialmente la irritación que causa respirar aire contaminado. De hecho, otra investigación reciente de la Universidad de British Columbia(Canadá) apunta que cuando se hace deporte de alta intensidad, los efectos negativos de la contaminación son mucho menores que con intensidades más bajas, e incluso se contrarrestan los riesgos.
El contacto con la naturaleza, la mejor opción
Hacer deporte en contacto con la naturaleza es sin duda la opción más saludable. Y no sólo por la calidad del aire. Según indica José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, “el contacto directo con la naturaleza tiene una gran importancia en nuestro funcionamiento psicológico general. Las investigaciones muestran que la sola contemplación de un paisaje natural, en comparación con un paisaje urbano,reducen a la mitad el tiempo necesario para recuperarse de un hecho estresante. La naturaleza también ayuda a recuperar la capacidad de atención”.
Niñas caminando en un bosque. Foto: vastateparksstaff (vía Flickr)
Niñas caminando en un bosque. Foto: vastateparksstaff (vía Flickr)
Y en el caso de niños y adolescentes, “el contacto con la naturaleza permite hacer frente a las cuatro grandes amenazas para la salud infantil de sociedades como la nuestra: el incremento de la obesidad, la incidencia de enfermedades respiratorias como el asma, los trastornos de déficit de atención e hiperactividad y la hipovitaminosis (déficit de vitamina D)”, remarca Corraliza. La actividad física -deportiva o recreativa- en un espacio natural también aumenta la capacidad reflexiva y de atención y, de rebote, hace tener una concienciación ambiental. De hecho, eninvestigaciones recientes hemos demostrado que el contacto directo con la naturaleza tiene un efecto mayor sobre la actitud ambiental que las actividades específicas de educación en este ámbito que se hagan en un aula o en un campamento urbano.
El doctor Corraliza va aún más allá: “creo que hay que generar en los niños un hábito de contacto frecuente con la naturaleza pero no porque sea una moda y ni siquiera porque lo digan los médicos sino porque evolutivamente, como especie, nosotros vivimos en las ciudades desde hace dos días y cuando podemos estar en la naturaleza nuestro funcionamiento psicológico recupera la memoria filogenética, nos conecta con elementos que han sido clave en nuestra supervivencia como seres humanos, y todo esto nos beneficia mucho”.

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